La entrevista de trabajo es la manera en la que el candidato conoce a la empresa que lo recluta. Los mejores candidatos tienen mucho que perder si deciden cambiarse de empresa, ya que la mayoría tiene un buen trabajo y una buena remuneración. Si se cambian, lo hacen por una mejora (profesional y/o económica). Sin embargo, al hacer este movimiento se arriesgan. Es por ello que a la primera señal de que la posición/empresa a la que postulan no es la adecuada para ellos, salen del proceso. Un error en el trato y el manejo del proceso es difícil de perdonar por parte del candidato. Por eso te presentamos las 10 cosas que deberías evitar hacer en una entrevista. 1. Indefiniciones: Frases como “No hemos definido… el sueldo, el titulo del puesto, el proceso de evaluación, etc.”. Inmediatamente nos posiciona como un reclutador informal o desorganizado y ahuyenta a profesionales que buscan exactamente lo contario en una empresa.
2. Desconocimiento: Entrevistar sin conocer al milímetro el perfil deseado y el presupuesto asignado (decir o demostrar que no has leído el CV de la persona). Esto hace que todos pierdan tiempo y muestra al entrevistador como una persona informal, irrespetuosa del tiempo ajeno y poco profesional.
3. Agresión: Debemos ser duros con los problemas no con las personas. No hay excusa para faltarle el respecto o ser agresivo con un candidato.
4. Expectativas indefinidas: Que el candidato no deje claro el rango de sus expectativas económicas. Aunque parezca increíble, hay candidatos que desean estar en procesos de selección sólo para ir conociendo a gente en la empresa o para practicar sus entrevistas. Otros fantasean con poder convencer al entrevistador de incrementar su presupuesto en 100%. Avanzan en el proceso y nos hacen invertir tiempo y nos sorprenden con un estimado salarial fuera de nuestro alcance. Resultado: pérdida de tiempo para todos. Cuando menos deberíamos tener claro el rango en el que se encuentran.
5. Hermetismo: No dar espacio para que el candidato haga preguntas. Esto frustra a los candidatos ya que son ellos los que invierten ciegamente tiempo y esfuerzo sin saber exactamente para qué. Adicionalmente, la calidad y profundidad de sus preguntas nos permiten seguir evaluándolos.
6. Impuntualidad: Tanto al comenzar o como al terminar. Si deseamos extender la evaluación más de lo previsto, debemos pedir el consentimiento del candidato. Recuerden que nuestra conducta representa en la mente del evaluado lo que será nuestra empresa.
7. Interrupciones: Lo ideal en una entrevista es evitar celulares, llamadas, correos electrónicos, mensajes de texto o cualquier tipo de interrupción que corte la fluidez de la entrevista.
8. Falta de transparencia: Por ejemplo, si el candidato no cumple con el perfil, pretender que sí lo hace. Recordemos que son profesionales y que es muy difícil engañarlos. Mejor es ser sincero y si está sub o sobre calificado, decirlo abiertamente y dejar la comunicación abierta para otras oportunidades.
9. Exageraciones: Exagerar las posibilidades de compensación variable y/o crecimiento dentro de la empresa es común. Esto saldrá a la luz pronto y luego enfrentaremos una salida súbita y un resentimiento que malogrará el ambiente de trabajo. Recomendamos ser 100% transparentes en ese sentido.
10. Infidencia: Dar información confidencial de la empresa (excepto si el proceso ya está avanzado). Esto es específicamente relevante cuando entrevistamos a candidatos de la competencia.
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2. Desconocimiento: Entrevistar sin conocer al milímetro el perfil deseado y el presupuesto asignado (decir o demostrar que no has leído el CV de la persona). Esto hace que todos pierdan tiempo y muestra al entrevistador como una persona informal, irrespetuosa del tiempo ajeno y poco profesional.
3. Agresión: Debemos ser duros con los problemas no con las personas. No hay excusa para faltarle el respecto o ser agresivo con un candidato.
4. Expectativas indefinidas: Que el candidato no deje claro el rango de sus expectativas económicas. Aunque parezca increíble, hay candidatos que desean estar en procesos de selección sólo para ir conociendo a gente en la empresa o para practicar sus entrevistas. Otros fantasean con poder convencer al entrevistador de incrementar su presupuesto en 100%. Avanzan en el proceso y nos hacen invertir tiempo y nos sorprenden con un estimado salarial fuera de nuestro alcance. Resultado: pérdida de tiempo para todos. Cuando menos deberíamos tener claro el rango en el que se encuentran.
5. Hermetismo: No dar espacio para que el candidato haga preguntas. Esto frustra a los candidatos ya que son ellos los que invierten ciegamente tiempo y esfuerzo sin saber exactamente para qué. Adicionalmente, la calidad y profundidad de sus preguntas nos permiten seguir evaluándolos.
6. Impuntualidad: Tanto al comenzar o como al terminar. Si deseamos extender la evaluación más de lo previsto, debemos pedir el consentimiento del candidato. Recuerden que nuestra conducta representa en la mente del evaluado lo que será nuestra empresa.
7. Interrupciones: Lo ideal en una entrevista es evitar celulares, llamadas, correos electrónicos, mensajes de texto o cualquier tipo de interrupción que corte la fluidez de la entrevista.
8. Falta de transparencia: Por ejemplo, si el candidato no cumple con el perfil, pretender que sí lo hace. Recordemos que son profesionales y que es muy difícil engañarlos. Mejor es ser sincero y si está sub o sobre calificado, decirlo abiertamente y dejar la comunicación abierta para otras oportunidades.
9. Exageraciones: Exagerar las posibilidades de compensación variable y/o crecimiento dentro de la empresa es común. Esto saldrá a la luz pronto y luego enfrentaremos una salida súbita y un resentimiento que malogrará el ambiente de trabajo. Recomendamos ser 100% transparentes en ese sentido.
10. Infidencia: Dar información confidencial de la empresa (excepto si el proceso ya está avanzado). Esto es específicamente relevante cuando entrevistamos a candidatos de la competencia.
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