Parece que los seres humanos tenemos una tendencia hacia los extremos. Si un día estamos verdes, mañana queremos estar totalmente negros. Hoy comimos 2 hamburguesas y mañana queremos hacer la dieta de la sopa todo el día.Hace algunos ayeres, efectivamente en el Distrito Federal se daba prioridad a los automóviles. Esto tiene una razón lógica: (aunque usted, querido lector bicicletero del domingo, no lo crea) lo grande de nuestra ciudad.
Pero es verdad que caímos en el extremo. Durante los 70s y 80s Todo fue para los autos.
Ahora, viene el péndulo de regreso y la “satanizacion” del automóvil, o como dice nuestro jefe de gobierno: “desincentivación” del uso del auto. Las principales avenidas de nuestra ciudad, cercenadas por un metrobús insuficiente. Los domingos las personas salen a andar en bicicleta en calles especialmente cerradas. Dudo mucho que las personas puedan hacer uso de sus bicicletas de la misma manera entre semana. Y no me malinterpreten, no estoy en contra de usar menos el auto. ¡Al contrario!
Pero…
Los extremos son malos. No es el uso lo que está acabando con el planeta, o nuestra cartera, es el abuso. Hace poco fácildedigerir lanzó una campaña en contra del uso del agua embotellada. Y no puedo evitar no estar de acuerdo del todo. para mi, civilización es Di no al ABUSO del agua embotellada (o de lo que sea), no ir para atrás como los cangrejitos (que no van para atrás si no de lado, pero esa es otra historia).
Platico esto, porque esta misma actitud la llevamos a nuestras finanzas. Somos muy extremistas y poco conseguimos con esa estrategia. Así como está en chino mandarín que yo me vaya desde la colonia Condesa a Polanco en bicicleta, así está arreglar todas las finanzas desordenadas de un jalón y solo gastando en lo mínimo.
Debemos ser realistas y planear que las tentaciones están ahí. Que Roma no se hizo en un día ( por cierto, hay que recordarle a Ebrad que tanto Roma como su amado N.Y son sensiblemente más pequeños que el D.F), y que si te tomó 2 años topar tu tarjeta o deber tanto, o acabarte el fondo de emergencia, quizá haga falta un año o más para reponer y balancear todo de nuevo.
Somos extremosos y para colmo, desesperados. La cultura de la bicicleta y el caminar tardará en realmente arraigarse en nuestra ciudad. Por mil y un razones. No se va a lograr en 6 años, de verdad. Lo mismo con nuestro dinero. No podemos esperar que las cosas y sobre todo nuestra manera de pensar en relación al dinero cambie de la noche a la mañana. Es un proceso.
La cultura de la bicicleta no acabará con los autos porque, si somos civilizados (y me imagino esa es la meta) podremos lograr que convivan los dos.
La cultura ecologista y de conciencia no debe hacernos sentir mal porque un día tomamos agua embotellada en la calle cuando lo necesitábamos.
La cultura de las buenas finanzas no debe estar casada con restricción, sacrificio y sufrimiento. O el derroche, el “me lo merezco, para eso trabajo” .
Un poco de todo donde hasta los errores tengan cabida en un mundo que ciertamente dista mucho de ser perfecto.
En las escuelas nos deberían enseñar Balance (I,II y III) y Errores: como no salir huyendo y aprender bien de ellos. Teoría y Práctica.
Así que por favor, ¡ya no exageremos!
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